Respiración en el bosque

Cuando falta el aire

October 30, 2026•3 min read

Cuando falta el aire

Durante las últimas semanas me han llegado, desde lugares muy distintos, peticiones de algo bastante concreto:

¿Podrías pasarme algo para relajarme Mamen? Algún ejercicio de respiración, algo para dormir por las noches, para quitarme la ansiedad.

Yo también he estado ahí.

Buscando en YouTube "relajaciones guiadas" para ver si me dormía en una larga, larguísima noche de insomnio.

Buscando "ejercicios de respiración" cuando la vida apretaba tanto que ese conducto por el que normalmente baja el aire parecía una pajita mordida (si nunca has mordido una pajita, tendrás que echarle imaginación).

Un día, tras una de estas peticiones, me vino a la mente una frase:

Solo pensamos en respirar cuando nos falta el aire.

Respiramos unas 20.000 veces al día y no nos damos cuenta de ninguna de esas respiraciones.

Lo primero que hacemos cuando nacemos es respirar. Ni pensar, ni estudiar, ni cerrar contratos, ni emprender.

Nacemos y respiramos.

Y después de esa primera respiración (la más atendida de toda tu vida por las personas que te rodeaban en ese momento) es posible que no hayas vuelto a percatarte de que respiras.

Si tienes 33 años, como yo mientras escribo estas líneas, has respirado ya unas 250.000.000 veces en tu vida.

Y puede que no hayas sido consciente de ninguna (aunque si estás leyendo esto, espero que sí, aunque sea por mi insistencia...).

La cuestión es que la mayoría de personas no nos damos cuenta de que respiramos hasta que un día no podemos hacerlo.

No nos damos cuenta de la suerte que es dormir toda la noche del tirón hasta que de repente llega el insomnio y nos lo quita.

No nos damos cuenta del gran regalo que es la vida hasta que llega un accidente y esta se termina.

Y ojo, que no darse cuenta no es lo mismo que no saberlo. Sé que sabes que respiras y que dormir del tirón es un privilegio. Pero en el momento, ¿te das cuenta?

Esto que escribo está muy lejos de querer ser un sermón para nadie.

Está bien vivir así. Porque hasta el momento en el que nos damos cuenta, es la única forma de vida que conocemos.

Pero si llega el momento en el que la falta de aire, el insomnio o la propia vida se ponen por delante, ojalá no busques solo un parche de YouTube para salir del paso.

Ojalá te venga a la mente lo emocionante que fue esa primera respiración para aquellos que esperaban el milagro de tu vida.

Y ojalá tengas la capacidad de reconocer ese milagro en todas y cada una de las respiraciones que das.

Ojalá te sirva no solo para "aprender a respirar" o "regular tu sistema nervioso", sino para preguntarte por aquello que te ha llevado hasta estar donde estás y atreverte a transformarte.

¿Qué es eso que te quita el aire? ¿Qué es eso que aparece en tu mente en las eternas noches sin dormir?

Las respuestas a esas preguntas no están ni en YouTube ni en Netflix.

Están en lo más hondo y profundo de ti.

Así que ojalá,

ojalá,

la falta de aire o de sueño te sirvan para ponerte a excavar.

Si has llegado hasta aquí, gracias de corazón.

Nos vemos/leemos/hablamos pronto.

Mamen

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